Intoxicación alcohólica individual (intoxicación patológica) 
Este cuadro clínico (llamado también intoxicación patológica) es un comportamiento de mala adaptación generalmente agresivo (por. Ej. , peleas), que no es habitual en el paciente y que se presenta tras la ingesta de una cantidad de alcohol que no produciría intoxicación en una persona normal. 
Hiponatremia  
Se ve en los bebedores de cerveza. Esta, es rica en hidratos de carbono y alcohol etílico, con una alta carga osmótica, produciendo una poliuria osmótica con pérdidas obligatorias de cloro y sodio. Las pérdidas hídricas se compensan con la bebida de cerveza si prosigue, pero no así las pérdidas de sal con lo que se constituiría una intoxicación hídrica. La hiponatremia ocasiona edema cerebral y el cuadro clínico consiste de obnubilación, coma, o signos de hiperexcitabilidad: contracciones musculares, irritabilidad o crisis convulsivas. El equilibrio hidroelectrolítico se debe de corregir lentamente para evitar la mielinosis centropontina (síndrome pseudobulbar con trastornos de la deglución, cuadriplejía piramidal, síndrome confusional progresivo o pseudomutismo aquinético). 
Por otro lado el alcohol en grandes cantidades produce inhibición de la secreción de la hormona antidiurética (vasopresina) provocando poliúria. En la abstinencia alcohólica la vasopresina se estimula produciéndose antidiuresis 
Características clínicas y diagnóstico 
El comienzo es rápido y la duración va desde unos minutos a varias horas, terminando en un sueño prolongado, que se caracteriza por una afectación de la conciencia. desorientación y confusión. Pueden presentarse alucinaciones, ilusiones y delirios, así como rabia, agitación y violencia. El paciente suele guardar amnesia del episodio. Una patología orgánica previa (como una epilepsia temporal, traumatismos craneoencefálicos o encefalitis) puede facilitar la susceptibilidad de la persona al alcohol. Se ha comunicado que este trastorno se da con mayor frecuencia en ancianos, en pacientes que toman sedantes, en personas que se sienten fatigadas o crónicamente ansiosas y en los que presentan alteraciones en el control de los impulsos. El diagnóstico diferencial ha de hacerse precisamente con este tipo de alteraciones y con la epilepsia temporal. 
Orientación terapéutica y para la entrevista 
Realizar la entrevista de forma serena y no amenazadora. Los guardias de seguridad han de estar presentes por si son necesarios. No hay que provocar ni desafiar al paciente y, si es posible, es mejor colocarle en un área aislada y tranquila. 
Evolución y manejo 
1.-Tomar inmediatamente las medidas precisas para evitar que los pacientes se dañen a sí mismos o a otros. Pueden ser necesarias la sujeción y la sedación. 
2.-Efectuar una evaluación médica completa para buscar enfermedades subyacentes y evitar complicaciones físicas. 
3.-Realizar una reevaluación psiquiátrica cuando el enfermo esté sobrio para determinar el grado de peligrosidad de la persona y averiguar si presenta algún trastorno psiquiátrico. 
4.-Valorar la existencia de politoxicomanía. 
Farmacoterapia 
La agitación severa y la agresividad se suelen controlar con dosis bajas de benzodiazepinas (p. ej., lorazepán 1-2 mg por boca o I.M.) o con antipsicóticos de alta potencia (p. ej., haloperidol (Haloperidol) 2-5 mg por vía oral o I.M. ). Es mejor no utilizar los de baja potencia como la clorpromacina y tioridacina debido al riesgo de hipotensión ortostática y a su capacidad para disminuir el umbral convulsivante. No está indicado el tratamiento prolongado a causa del riesgo de padecer efectos secundarios a largo plazo. 
Referencias cruzadas: 
Intoxicación alcohólica, trastorno intermitente explosivo, intoxicación. 
                                    
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